jueves, 20 de agosto de 2009

My mistress' eyes are nothing like the sun




Sonnet CXXX

My mistress' eyes are nothing like the sun;
Coral is far more red than her lips' red;
If snow be white, why then her breasts are dun;
If hairs be wires, black wires grow on her head.

I have seen roses damask'd, red and white,
But no such roses see I in her cheeks;
And in some perfumes is there more delight
Than in the breath that from my mistress reeks.

I love to hear her speak, yet well I know
That music hath a far more pleasing sound;
I grant I never saw a goddess go;
My mistress, when she walks, treads on the ground:

And yet, by heaven, I think my love as rare
As any she belied with false compare.

William Shakespeare

Recita Alan Rickman.

Musicalización del grupo Reverie.




Los ojos de mi amada nada tienen
del sol, ni del coral su boca el rojo;
la nieve es blanca: oscuros son sus pechos,
y el metal de su pelo es hierro negro.

Rosas vi damasquinas, rojas, blancas,
pero ninguna así vi en sus mejillas,
y hay perfumes que son más agradables
que el aliento que de mi amada exhala.

Me encanta oírla hablar, pero bien sé
que es más dulce el sonido de la música;
confieso que en mi vida vi una diosa:
mi amada, al caminar, pisa la tierra.

Y aún, por el cielo, encuentro que mi amor
es único, real, incomparable.

Versión de Javier Aguirre Ortiz.

2 comentarios:

  1. Los ojos de mi amada nada tienen
    del sol, ni del coral su boca el rojo;
    la nieve es blanca: oscuros son sus pechos,
    y el metal de su pelo es hierro negro.

    Rosas vi damasquinas, rojas, blancas,
    pero ninguna así vi en sus mejillas,
    y hay perfumes que son más agradables
    que el aliento que de mi amada exhala.

    Me encanta oírla hablar, pero bien sé
    que es más dulce el sonido de la música;
    confieso que en mi vida vi una diosa:
    mi amada, al caminar, pisa la tierra.

    Pero pienso mi amor preciado como
    cuantos la desengañan con lisonjas.

    Versión corregida de Javier Aguirre Ortiz.

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  2. otras variantes:

    y hay perfumes que dan mayor agrado
    que el aliento que de mi amada exhala.

    Pero, cielos, mi amor preciado es como

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