Que no venga la Mora,
la Mora con dientes verdes,
toda la noche ligero,
mi niño, duerme.
Que no venga la Mora,
la Mora con dientes verdes.
Toda la noche, mi niño,
ligero duerme,
ea, ea, ea.
Duerme ligero, duerme,
que si la Mora viene,
en el sueño escondido
no podrá verte.
Duerme ligero, mi niño,
que si la Mora viene
en el sueño escondido
no podrá verte,
ea, ea, ea.
La Mora grande,
la Mora con dientes verdes,
no llames a mi niño
ni lo despiertes.
La Mora grande,
la Mora con dientes verdes,
no, no llames a mi niño
ni lo despiertes,
ea, ea, ea.
José Ángel Valente
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jueves, 9 de julio de 2009
jueves, 18 de junio de 2009
El sur
El sur como una larga,
lenta demolición.
El naufragio solar de las cornisas
bajo la putrefacta sombra del jazmín.
Rigor oscuro de la luz.
Se desmorona el aire desde el aire
que disuelve la piedra en polvo al fin.
Sombra de quién, preguntas,
en las callejas húmedas de sal.
No hay nadie.
La noche guarda ciegas,
apagadas ruinas, mohos
de sumergida luz lunar.
La noche. El sur.
José Ángel Valente.
lenta demolición.
El naufragio solar de las cornisas
bajo la putrefacta sombra del jazmín.
Rigor oscuro de la luz.
Se desmorona el aire desde el aire
que disuelve la piedra en polvo al fin.
Sombra de quién, preguntas,
en las callejas húmedas de sal.
No hay nadie.
La noche guarda ciegas,
apagadas ruinas, mohos
de sumergida luz lunar.
La noche. El sur.
José Ángel Valente.
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