miércoles, 30 de diciembre de 2009

C A N T A R


CANTAR

Javier Aguirre Ortiz | Vídeos musicales MySpace




Si aún me dejas que siga cantando

es que quieres que siga viviendo

cantaré mientras viva tu vida

por mi sangre cantando y batiendo

si no niegas mis versos entonces

es que puedo seguir escribiéndote

es que puedo entregarte mi sangre

es que puedo sentir tu silencio

si no niegas mis versos entonces

es que bebes la sangre que soy

Javier Aguirre Ortiz




Óscar Distéfano, poeta y músico paraguayo, ha musicalizado este poema que hace tanto tiempo que quería ser canción. Desde aquí le manifestamos nuestro profundo agradecimiento. El video se lo debemos a Ricardo Serna -gracias!!

jueves, 24 de diciembre de 2009

Chanson de l'hippocampe - Caballito de mar



petit cheval hors du temps enfui
bravant les lès du vent et la vague et le sable turbulent
petit cheval
dos cambré que salpêtre le vent
tête basse vers le cri des juments
petit cheval sans nageoire
sans mémoire
débris de fin de course et sédition de continents
fier petit cheval têtu d’amours supputées
mal arrachés au sifflement des mares

un jour rétif
nous t’enfourcherons

et tu galoperas petit cheval
sans peur
vrai dans le vent le sel et le varech

(Aimé Césaire, Moi, laminaire…, 1982)

  


Descarga aquí el album -gratis, legal.

caballito fuera del tiempo huído
haciendo frente al viento y a la ola y la arena turbulenta
caballito
espalda arqueada que mezcla con salitre el viento
cabeza baja hacia el grito de las yeguas
pequeño caballo sin aleta
sin memoria
ruina de final de la carrera y sedición de continentes
caballito orgulloso testarudo de amores calculados
mal arrancados al silbido de las charcas

un día reacio
te atravesaremos

y tú galoparás caballito
sin miedo
verdadero en el viento la sal y el quelpo

(Gustado Césaire, Yo, laminar…, 1982)

lunes, 21 de diciembre de 2009

Llueve de memoria




Hoy llueve de perfil.
Casi a tientas
y con las feromonas a pleno rendimiento.
Llueve sencillo. A mano.

Llueve como llovía hace un minuto.
Como quiere llover
cualquier domingo.
A expensas del cristal y las arañas

Llueve de lejos
y llueve de mentira, con la sed
despistada
de un mes de primavera.

Llueve sin preguntar.
Como llueve la muerte de un suspiro
o el testamento huérfano
de un poema mediático.

Hoy llueve como tiene que llover.
Sin ningún apetito de victoria
que se parezca a aquel
con el que tú diluvias cuando te echo de menos.

Antolín Amador
(Del libro "Las letras pequeñas")

Musicalizado e interpretado por : José Luis Villalta

sábado, 19 de diciembre de 2009

Villancico






Ya está el niño en el portal
que nació en la porteria,
San José tiene taller,
y es la portera Maria.

Vengan sabios y doctores
a consultarle sus dudas,
el niño sabelotodo
está esperando en la cuna.

Dice que pecado es
hablar mal de los vecinos
y que pecado no es
besarse por los caminos.

Que se acerquen los pastores
que me divierten un rato
que se acerquen los humildes,
que se alejen los beatos.

Que pase la Magdalena,
que venga San Agustín,
que esperen los reyes magos
que les tengo que escribir.

Gloria Fuertes

Hator hator



Hator, hator mutil etxera
gaztaina ximelak jatera,
Gabon gaua ospatutzeko
aitaren eta amaren ondoan.
Ikusiko duk aita barrezka
amaren poz ta atseginez.

Eragiok, mutil, aurreko danbolin horri.
Gaztainak erre artean,
gaztainak erre artean,
txipli txapla, pum!

Gabon gaua pozik igaro daigun.



Ven muchacho a casa ven
a comer castañas pilongas,
a celebrar la nochebuena
junto al padre y la madre.
Verás al padre reír
con la alegria y dicha de la madre.

Muchacho dale a ese tamboril
mientras se tuestan las castañas,
mientras se tuestan las castañas,
¡txipli txapla pun!

Que pasemos una feliz nochebuena.

Haurtxo Seaskan




Haurtxo polita seaskan dago
zapi zuritan txit bero.
Haurtxo polita seaskan dago
zapi zuritan txit bero.
Amonak dio, Ene potxolo!
Arren egin ba lo, lo!
Amonak dio, Ene potxolo!
Arren egin ba lo, lo!

Txakur handia etorriko da
Zuk ez badeza egiten lo.
Txakur handia etorriko da
Zuk ez badezu egiten lo.
Horregatik ba Ene potxolo!
Egin aguro lo, lo, lo
Horregatik ba, ene potxolo!
Egin aguro lo, lo, lo




El niño hermoso está en la cuna,
caliente entre los paños blancos.
Dice la abuela, ¡mi pocholito!
Duérmete ya, duérmete pronto.

Vendrá un perrote si no te duermes.
Duerme por eso, mi pocholito,
duérmete ya, duérmete pronto.

Stille Nacht



Music: Franz Xaver Gruber, 1818
Words: Joseph Mohr, 1816/1818

Stille Nacht, heilige Nacht,
Alles schläft; einsam wacht
Nur das traute hochheilige Paar.
Holder Knabe im lockigen Haar,
Schlaf in himmlischer Ruh!
Schlaf in himmlischer Ruh!

Stille Nacht, heilige Nacht,
Hirten erst kundgemacht
Durch der Engel Halleluja,
Tönt es laut von fern und nah:
Christ, der Retter ist da!
Christ, der Retter ist da!

Stille Nacht, heilige Nacht,
Gottes Sohn, o wie lacht
Lieb' aus deinem göttlichen Mund,
Da uns schlägt die rettende Stund'.
Christ, in deiner Geburt!
Christ, in deiner Geburt!



Hoy se cantan las estrofas 1, 6 y 2 (arriba) de la versión original de Mohr.
Heute singt man nur die Strophen 1, 6 und 2 (oben) von der originellen Joseph-Mohr-Version (1816).



Noche de paz, noche de amor
Todo duerme en derredor
Entre los astros que esparcen su luz
Bella anuciando al niño Jesús
Brilla la estrella de paz
Brilla la estrella de paz

Noche de paz, noche de amor
Oye humilde el fiel pastor
Coros celestes que anuncian salud
Gracias y glorias en gran plenitud
Por nuestro buen redentor(bis)

Noche de paz noche de amor
Ved qué bello resplandor
Luce en el rostro del niño Jesús
En el pesebre del mundo la luz
Astro de eterno fulgor(bis)






Silent night, holy night
All is calm, all is bright
Round yon Virgin Mother and Child
Holy Infant so tender and mild
Sleep in heavenly peace
Sleep in heavenly peace

Silent night, holy night!
Shepherds quake at the sight
Glories stream from heaven afar
Heavenly hosts sing Alleluia!
Christ, the Saviour is born
Christ, the Saviour is born

Silent night, holy night
Son of God, love's pure light
Radiant beams from Thy holy face
With the dawn of redeeming grace
Jesus, Lord, at Thy birth
Jesus, Lord, at Thy birth "



Dulce Jesús mío





Dulce Jesús mío,
mi niño adorado,
ven a nuestas almas niñito,
ven no tardes tanto. (bis)

Del seno del padre
bajaste a humanarnos,
deja ya el materno,
porque te veamos.

De montes y valles, ven, oh deseado;
rompe ya los cielos;
brota flor del campo.

Dulce Jesús mío,
mi niño adorado,
ven a nuestas almas niñito,
ven no tardes tanto.

Del seno del padre
bajaste humanado,
rompe ya los cielos niñito,
brota flor del campo.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Dos abuelos.



BALADA DE LOS DOS ABUELOS

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco!

Africa de selvas húmedas
y de gordos gongos sordos...
--¡Me muero!
(Dice mi abuelo negro.)
Aguaprieta de caimanes,
verdes mañanas de cocos...
--¡Me canso!
(Dice mi abuelo blanco.)
Oh velas de amargo viento,
galeón ardiendo en oro...
--¡Me muero!
(Dice mi abuelo negro.)
¡Oh costas de cuello virgen
engañadas de abalorios...!
--¡Me canso!
(Dice mi abuelo blanco.)
¡Oh puro sol repujado,
preso en el aro del trópico;
oh luna redonda y limpia
sobre el sueño de los monos!

¡Qué de barcos, qué de barcos!
¡Qué de negros, qué de negros!
¡Qué largo fulgor de cañas!
¡Qué látigo el del negrero!
Piedra de llanto y de sangre,
venas y ojos entreabiertos,
y madrugadas vacías,
y atardeceres de ingenio,
y una gran voz, fuerte voz,
despedazando el silencio.
¡Qué de barcos, qué de barcos,
qué de negros!

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Don Federico me grita
y Taita Facundo calla;
los dos en la noche sueñan
y andan, andan.
Yo los junto.

--¡Federico!
¡Facundo! Los dos se abrazan.
Los dos suspiran. Los dos
las fuertes cabezas alzan;
los dos del mismo tamaño,
bajo las estrellas altas;
los dos del mismo tamaño,
ansia negra y ansia blanca,
los dos del mismo tamaño,
gritan, sueñan, lloran, cantan.
Sueñan, lloran, cantan.
Lloran, cantan.
¡Cantan!

Nicolás Guillén.






"Dos abuelos".

(Milonga)

Me galopan en la sangre
dos abuelos, sí señor.
Uno lleno de silencios
y el otro, medio cantor.

Hace tiempo, mucho tiempo
que el indio ya se alejó,
con su lanza y su alarido,
su tobiano y su tambor.

El gaucho salió a buscarlo
por esos campos de Dios.
Se lo habrá traga'o la tierra,
porque tampoco volvió.

Volvió pero hecho leyenda
hecho canto y tradición.
Para que el hombre argentino
no pierda su condición.

Me galopan en la sangre
dos abuelos, si señor.
Uno lleno de silencios,
y el otro medio cantor.

Atahualpa Yupanqui.

Me matan si no trabajo



Me matan si no trabajo,
y si trabajo me matan.
Siempre me matan, me matan, ay,
siempre me matan.

Ayer vi a un hombre mirando,
mirando el sol que salía.
El hombre estaba muy serio
porque el hombre no veía.
Ay, los ciegos viven sin ver
cuando sale el sol.

Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién le dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.

Nicolás Guillén.




Un largo lagarto verde





Por el Mar de las Antillas
(que también Caribe llaman)
batida por olas duras
y ornada de espumas blandas,
bajo el sol que la persigue
y el viento que la rechaza,
cantando a lágrima viva
navega Cuba en su mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.
Alta corona de azúcar
le tejen agudas cañas;
no por coronada libre,
sí de su corona esclava:
reina del manto hacia fuera,
del manto adentro, vasalla,
triste como la más triste
navega Cuba en su mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.

Junto a la orilla del mar,
tú que estás en fija guardia,
fíjate, guardián marino,
en la punta de las lanzas
y en el trueno de las olas
y en el grito de las llamas
y en el lagarto despierto
sacar las uñas del mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.

Nicolás Guillén.

Palabras fundamentales




Haz que tu vida sea
campana que repique
o surco en que florezca y fructifique
el árbol luminoso de la idea.
Alza tu voz sobre la voz sin nombre
de todos los demás, y haz que se vea
junto al poeta, el hombre.

Llena todo tu espíritu de lumbre;
busca el empinamiento de la cumbre,
y si el sostén nudoso de tu báculo
ofrece algún obstáculo a tu intento,
¡sacude el ala del atrevimiento,
ante el atrevimiento del obstáculo!


Nicolás Guillén

Guitarra en Duelo Mayor (Soldadito boliviano)





Soldadito de Bolivia,
soldadito boliviano,
armado vas con tu rifle,
que es un rifle americano.

Te lo entregó un asesino,
soldadito boliviano,
regalo de Mr. Dólar,
para matar a tu hermano.

No sabes quién es el muerto,
soldadito boliviano,
el muerto es el Che Guevara,
que era argentino y cubano,
soldadito boliviano,
y también era tu hermano.

Está mi guitarra entera,
soldadito boliviano,
de luto pero no llora,
aunque llorar es humano.

No llora porque la hora,
soldadito boliviano,
no es de lágrima y pañuelo
sino de machete en mano.

Con el money que te paga,
soldadito boliviano,
que te compra, que te vendes,
es lo que piensa el tirano.

Despierta, que ya es de día,
soldadito boliviano,
está en pie ya todo el mundo,
porque el sol salió temprano.

Pero aprenderás seguro,
soldadito boliviano,
que a un hermano no se vende,
que no se mata a un hermano.

Nicolás GUillén



Angel Parra - Guitarra en Duelo Mayor (Chile) .mp3
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Todo cambia






Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo

Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde la primavera

Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo, ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente

Y lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo, ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia


Julio Numhauser

domingo, 6 de diciembre de 2009

Juntos




Esta tierra, este tiempo, esta espantosa podredumbre
que me acompaña desde que nací
(porque soy hijo de una patria triste
y hermosa como un sueño de piedra y sol; de un tiempo
amargo como el poso
de la historia):
esta tierra, este tiempo que tiran de mis pies
hasta arrancar los huesos a mi esperanza última,
¡ah, no podrán, jamás podrán vencerme,
porque mi mano se me va y se agarra
a otra mano de hombre y a otra mano
que me encadenan, madre inmensa, a ti!



De: Pido la paz y la palabra



BLAS DE OTERO

Poema en video: Juntos de Blas de Otero por Ketama

lunes, 23 de noviembre de 2009

Vengo del sur




Nací para cantar estas tristezas,
meter la luz entre las alimañas,
recorrer la impudicia con un rayo,
tocar las cicatrices inhumanas.
Americano soy de padre y madre,
nací de las cenizas araucanas,
pues cuando el invasor buscaba el oro
fuego y dolor le adelantó mi patria.
En otras cierras se vestía de oro;
allí el conquistador no conquistaba;
el insaciable Pedro de Valdivia
encontró en mi país lo que buscaba:
debajo de un canelo terminó
con oro derretido en la garganta.
Yo represento tribus que cayeron
defendiendo banderas bienamadas
y no quedó sino silencio y lluvia
después del esplendor de sus batallas,
pero yo continúo sus acciones
y por toda la tierra americana
sacudo los dolores de mis pueblos,
incito la raíz de sus espadas,
acaricio el recuerdo de los héroes,
riego las subterráneas esperanzas,
porque, de qué me serviría el canto,
el don de la belleza y la palabra
si no sirvieran para que mi pueblo
conmigo combatiera y caminara?
Y voy por las Américas oscuras,
enciendo las espigas y las lámparas,
me niegan pasaporte los tiranos
porque mi poesía los espanta:
si me cierran la puerta con cerrojos,
llego, como la luz, por las ventanas,
si incendian contra mí los territorios
voy por los ríos y entro con el agua,
baja mi poesía hasta el cárcel
a conversar con el que me esperaba,
con el oculto estoy contando estrellas
toda la noche, y parto en la mañana:
arrecifes del mar no me detienen:
las ametralladoras no me atajan:
mi poesía tiene ojos de aurora,
puños de piedras y corazón con alas.
Cuando me reconocen en la calle,
en terrenos de cobre o de cebada,
desde trenes que cruzan por el campo
en plantaciones de dulzura amarga,
si me saludan en remotos puertos
o en infernales minas subterráneas
es porque allí pasó mi poesía
con su rueda de amor y de venganza
a establecer la claridad de! mundo
y dar la luz a los que la esperaban
y a acercar la victoria a los que lucha
y a dar la tierra a los que la trabajan.


Pablo Neruda.



Astro - Casa




Astro

El libro
Y la puerta
Que el viento cierra

Mi cabeza inclinada
Sobre la sombra del humo

Y esta página blanca que se aleja

Escucha el ruido de las tardes vivas
Reloj del horizonte

Bajo la niebla envejecida
Se dirá un astro de resorte

Mi alcoba tiembla como un barco

Pero eres tú

Tú sola
El astro de mi plafón

Yo miro tu recuerdo náufrago

Y aquel pájaro ingenuo
Bebiendo el agua del espejo.






Casa

Sobre la mesa
El abanico tierno
Un pájaro muerto en pleno vuelo

La casa de enfrente
blanca de yeso y nieve

En el jardín ignorado
Alguien pasea
Y un ángel equivocado
Se ha dormido sobre el humo de la chimenea

Para seguir el camino
Hay que recomenzar

Quién Escondió Las Llaves
Había tantas cosas que no pude contar.


Vicente Huidobro.

Oda al hombre sencillo



Voy a contarte en secreto
quién soy yo,
así, en voz alta,
me dirás quién eres
(quiero saber quién eres)
cuánto ganas, en qué taller trabajas,
en qué mina,
en qué farmacia,
tengo una obligación
terrible
y es saberlo,
saberlo todo:
día y noche saber cómo te llamas,
ése es mi oficio,
conocer una vida
no es bastante
ni conocer
todas las vidas
es necesario,
verás,
hay que desentrañar,
rascar a fondo
y como en una tela
las líneas ocultaron,
con el color, la trama
del tejido,
yo borro los colores
y busco hasta encontrar
el tejido profundo,
así también encuentro
la unidad de los hombres,
y en el pan busco
más allá de la forma.
Me gusta el pan,
lo muerdo,
y entonces
veo el trigo,
los trigales tempranos,
la verde forma
de la primavera,
las raíces, el agua,
por eso
más allá del pan,
veo la tierra,
la unidad de la tierra,
el agua,
el hombre,
y así todo lo pruebo
buscándote
en todo,
ando, nado, navego,
hasta encontrarte,
y entonces te pregunto
cómo te llamas,
calle y número,
para que tú recibas
mis cartas,
para que yo te diga
quién soy y cuánto gano,
dónde vivo,
y cómo era mi padre.
Ves tú qué simple soy,
qué simple eres,
no se trata
de nada complicado.
Yo trabajo contigo,
tú vives, vas y vienes
de un lado a otro,
es muy sencillo,
eres la vida,
eres tan transparente
como el agua,
y así soy yo,
mi obligación es ésa:
ser transparente,
cada día
me educo,
cada día me peino
pensando como piensas,
y ando
como tú andas,
como, como tú comes,
tengo en mis brazos
a mi amor
como a tu novia tú,
y entonces
cuando esto
está probado,
cuando somos iguales,
escribo,
escribo con tu vida
y con la mía,
con tu amor y los míos,
con todos tus dolores
y entonces
ya somos diferentes
porque, mi mano
en tu hombro,
como viejos amigos
te digo en las orejas:
no sufras,
ya llega el día,
ven, ven conmigo,
ven con todos
los que a ti se parecen,
los más sencillos.
Ven, no sufras,
ven conmigo,
porque aunque
no lo sepas,
eso yo sí lo sé:
yo sé hacia dónde vamos,
y es ésta la palabra:
no sufras
porque ganaremos,
ganaremos nosotros,
los más sencillos
ganaremos,
aunque tú no lo creas,

ganaremos.


Pablo Neruda.

Todas íbamos a ser reinas



Todas íbamos a ser reinas,
de cuatro reinos sobre el mar:
Rosalía con Efigenia
y Lucila con Soledad.


En el valle de Elqui, ceñido
de cien montañas o de más,
que como ofrendas o tributos
arden en rojo y azafrán.


Lo decíamos embriagadas,
y lo tuvimos por verdad,
que seríamos todas reinas
y llegaríamos al mar.


Con las trenzas de los siete años,
y batas claras de percal,
persiguiendo tordos huidos
en la sombra del higueral.


De los cuatro reinos, decíamos,
indudables como el Korán,
que por grandes y por cabales
alcanzarían hasta el mar.


Cuatro esposos desposarían,
por el tiempo de desposar,
y eran reyes y cantadores
como David, rey de Judá.


Y de ser grandes nuestros reinos,
ellos tendrían, sin faltar,
mares verdes, mares de algas,
y el ave loca del faisán.


Y de tener todos los frutos,
árbol de leche, árbol del pan,
el guayacán no cortaríamos
ni morderíamos metal.


Todas íbamos a ser reinas,
y de verídico reinar;
pero ninguna ha sido reina
ni en Arauco ni en Copán...


Rosalía besó marino
ya desposado con el mar,
y al besador, en las Guaitecas,
se lo comió la tempestad.


Soledad crió siete hermanos
y su sangre dejó en su pan,
y sus ojos quedaron negros
de no haber visto nunca el mar.


En las viñas de Montegrande,
con su puro seno candeal,
mece los hijos de otras reinas
y los suyos nunca-jamás.


Efigenia cruzó extranjero
en las rutas, y sin hablar,
le siguió, sin saberle nombre,
porque el hombre parece el mar.


Y Lucila, que hablaba a río,
a montaña y cañaveral,
en las lunas de la locura
recibió reino de verdad.


En las nubes contó diez hijos
y en los salares su reinar,
en los ríos ha visto esposos
y su manto en la tempestad.


Pero en el valle de Elqui, donde
son cien montañas o son más,
cantan las otras que vinieron
y las que vienen cantarán:


-"En la tierra seremos reinas,
y de verídico reinar,
y siendo grandes nuestros reinos,
llegaremos todas al mar."


Gabriela Mistral.



Gabriela en Chileparaniños

Copio aquí la nota de la autora que se añade al poema a la colección de la poesía completa de Gabriela Mistral recogida por la Universidad de Chile:

Esta imaginería tropical vivida en un valle caliente, aunque sea cordillerano, tenía su razón de ser. El hacendado don Adolfo Iribarren -Dios le dé bellas visiones en el cielo-, por una fantasía rara de hallar en hombre de sangre vasca, se había creado, en su casa de Montegrande, casi un parque medio botánico y zoológico. Allí me había yo de conocer el ciervo y la gacela, el pavo real, el faisán y muchos árboles exóticos, entre ellos el flamboyán de Puerto Rico, que él llamaba por su nombre verdadero de "árbol del fuego" y que de veras ardía en el florecer, no menos que la hoguera.

No bautizan con Ifigenia sino con Efigenia, en mis cerros de Elqui. A esto lo llaman disimilación los filólogos, y es operación que hace el pueblo, la mejor criatura verbal que Dios crió, quien avienta el vocablo de pronunciación forzada y pedante, por holgura de la lengua y agrado del oído.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Splendor in the grass



X

Then sing, ye Birds, sing, sing a joyous song!
And let the young Lambs bound
As to the tabor's sound!
We in thought will join your throng,
Ye that pipe and ye that play,
Ye that through your hearts to-day
Feel the gladness of the May!
What though the radiance which was once so bright
Be now for ever taken from my sight,
Though nothing can bring back the hour
Of splendour in the grass, of glory in the flower;
We will grieve not, rather find
Strength in what remains behind;

In the primal sympathy
Which having been must ever be;
In the soothing thoughts that spring
Out of human suffering;
In the faith that looks through death,
In years that bring the philosophic mind.

William Wordsworth,
"ODE ON INTIMATIONS OF IMMORTALITY FROM RECOLLECTIONS OF EARLY CHILDHOOD."
Click here to read the whole ode.


Two of the main scenes of Elia Kazan's film Splendour in the grass, the title comes from Wordsworth's Ode on Inmortality. Both scenes explain how the same text can have different meanings depending on the reader -even if that reader is supposed to be the same.

En español.

Nada puede devolvernos la hora
de esplendor en la hierba y gloria en la flor,
mas no hemos de sufrir: encontraremos
fuerza en lo que dejamos atrás,
en la primera simpatía
que habiendo sido habrá de ser por siempre...