lunes, 27 de septiembre de 2010

Allégeance




Dans les rues de la ville il y a mon amour. Peu importe où il va dans le temps divisé. Il n’est plus mon amour, chacun peut lui parler. Il ne se souvient plus; qui au juste l’aima?

Il cherche son pareil dans le voeu des regards. L’espace qu’il parcourt est sa fidélité. Il dessine l’espoir et léger l’éconduit. Il est prépondérant sans qu’il y prenne part.

Je vis au fond de lui comme une épave heureuse. A son insu, ma solitude est son trésor. Dans le grand méridien où s’inscrit son essor, ma liberté le creuse.

Dans les rues de la ville il y a mon amour. Peu importe où il va dans le temps divisé. Il n’est plus mon amour, chacun peut lui parler. Il ne se souvient plus; qui au juste l’aima et l’éclaire de loin pour qu’il ne tombe pas?


Juramento

La ciudad la recorre paso a paso mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo dividido. Ahora ya no es mi amor, todos pueden hablarle. Ya no recuerda, ¿quién le amó de entre nosotros?

Busca a su semejante en las miradas votivas. El espacio que avanza es su fidelidad. Dibuja la esperanza y ligero la desvía. En su preponderancia no ha tomado partido.

Vivo en su fondo como un ahogado feliz. Él no lo sabe: mi soledad es su tesoro. En el gran meridiano en que surte mi vuelo, mi libertad le horada.

La ciudad la recorre paso a paso mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo dividido. Ahora ya no es mi amor, todos pueden hablarle. Ya no recuerda, ¿quién le amó de entre nosotros y de lejos le alumbra para que no se caiga?

Desejos Vâos



Eu queria ser o Mar de altivo porte
Que ri e canta, a vastidão imensa!
Eu queria ser a Pedra que não pensa,
A pedra do caminho, rude e forte!

Eu queria ser o Sol, a luz intensa,
O bem do que é humilde e não tem sorte!
Eu queria ser a árvore tosca e densa
Que ri do mundo vão e até da morte!

Mas o Mar também chora de tristeza…
As árvores também, como quem reza,
Abrem, aos Céus, os braços, como um crente!

E o Sol altivo e forte, ao fim de um dia,
Tem lágrimas de sangue na agonia!
E as Pedras… essas… pisa-as toda a gente!…

Florbela Espanca





Yo quería ser el mar de altivo porte,
que canta y ríe, vastedad inmensa!
Quería ser la piedra que no piensa,
la piedra del camino ruda y fuerte!

Yo quería ser Sol, la luz intensa,
el bien de lo que humilde no halla suerte,
Quería ser el árbol tosco y denso
que ríe el mundo vano y aun la muerte!

Pero el mar también llora de tristeza,
los árboles también, como quien reza,
abren brazos al cielo cual creyente!

Y el sol altivo y fuerte al fin del díajavascript:void(0)
lágrimas da de sangre en su agonía!
Y las piedras... las pisa toda gente!

Mar português




Se o oceano não fosse
essa casa de Cabral
esse sal, que à água doce
trouxe às naus de Portugal

O movimento maior
que levanta o albatroz
num grito que deu a voz
à fala do Adamastor

Se o mar não fosse o caminho
das terras da nossa terra
que guerras teria a paz
que paz nos traria a guerra

Ai, se este mar não soubera
o que ninguém adivinha
que nova carta escrevera
o Pêro Vaz de Caminha

E as índias da nossa idade
no mais fundo da viagem
dão vice-reis da coragem
guerreiros da eternidade

Esse mar que Luíz Vaz
derrotou com um poema
mensagem que o tempo traz
porque tudo vale a pena

Há esse cântico negro
do mais régio dos encantos
de alma grande tão pequena
que nunca atrevera tanto

Fez-se ao mar a caravela
com panos de liberdade
e ao cheiro de outra canela
o reino fez-se cidade

Ai, se este mar não soubera
o que ninguém adivinha
que nova carta escrevera
o Pêro Vaz de Caminha
E as índias da nossa idade
no mais fundo da viagem
dão vice-reis da coragem
guerreiros da eternidade.

Fernando Pessoa

viernes, 24 de septiembre de 2010

Canción para dormir a un niño mapuche



Lloran los niños, lloran
Vinieron los zorros, vinieron  

Los niños tuvieron miedo 
Váyanse, zorros, váyanse 
los niños tuvieron miedo  
Duerma, niño, duerma 
El zorro ya se va. 




http://www.pichimalen.com/

Oda a la fertilidad de la tierra



Tierra, la primavera
se elabora en mi sangre,
siento
como si fuera
árbol, territorio,
cumplirse en mí los ciclos
de la tierra,
agua, viento y aroma
fabrican mi camisa,
en mi pecho terrones
que allí olvidó el otoño
comienzan a moverse,
salgo y silbo en la lluvia,
germina el fuego en mis manos,
y entonces
enarbolo
una bandera verde
que me sale del alma,
soy semilla, follaje,
encino que madura,
y entonces todo el día,
toda la noche canto,
sube de las raíces el susurro,
canta en el viento la hoja.

Desnuda eres tan simple




Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
Lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
Tienes líneas de luna, caminos de manzana,
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.


Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
Tienes enredaderas y estrellas en el pelo,

Desnuda eres enorme y amarilla
Como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
Curva, sutil, rosada hasta que nace el día
Y te metes en el subterráneo del mundo

Como en un largo túnel de trajes y trabajos:
Tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
Y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

Pablo Neruda, Cien sonetos de amor.



Musicalización de Evy Ferrer
En negrita, los versos cantados.

Tengo hambre de tu boca



Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo
y por las calles voy sin nutrirme, callado,
no me sostiene el pan, el alba me desquicia,
busco el sonido líquido de tus pies en el día.

Estoy hambriento de tu risa resbalada,
de tus manos color de furioso granero,
tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas,
quiero comer tu piel como una intacta almendra.

Quiero comer el rayo quemado en tu hermosura,
la nariz soberana del arrogante rostro,
quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas

y hambriento vengo y voy olfateando el crepúsculo
buscándote, buscando tu corazón caliente
como un puma en la soledad de Quitatrúe.


Pablo Neruda, Cien sonetos de amor

viernes, 6 de agosto de 2010

El Reloj









............................Escucha o descarga aquí: “El Reloj” , de Efraín Barquero.



Noticia sobre "Estrellamar" en Chile para niños

jueves, 29 de julio de 2010

Invictus






I Am The Captain Of My Soul


Out of the night that covers me
black as the pit from pole to pole
I thank whatever gods may be
for my unconquerable soul

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud
Under the bludgeonings of chance
my head is bloody, but unbowed

Beyond this place of wrath and tears
looms but the horror of the shade
and yet the menace of the years
finds, and shall find me, unafraid

It matters not how strait the gate
how charged with punishments the scroll
I am the master of my fate
I am the captain of my soul


"Invictus,"
by William Earnest Henley



Bajo la noche que me cubre
negra como el fondo del pozo,
agradezco no sé a qué dioses
por mi ánima inconquistable

En las garras circunstanciales
no he gemido o clamado en alto;
bajo los golpes del azar
sangra mi frente: no se inclina

Este lugar de iracundia y hiel
cueva es de horrores y de sombras,
mas la amenaza de los años
me halla y me hallará sin miedo

No importa la estrechez del paso,
cuánto castigue la sentencia,
soy el dueño de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

lunes, 12 de julio de 2010

Sayenco recuerda a Sergio Oiarzabal



A modo de pequeño homenaje póstumo a Sergio Oiarzabal, la revista Sayenco incluye tres poemas suyos, uno de ellos inédito, que él mismo envió para la revista.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Las desiertas abarcas





Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.


Miguel Hernández





Silbo del dale



Dale al aspa, molino,
hasta nevar el trigo.

Dale a la piedra, agua,
hasta ponerla mansa.

Dale al molino, aire,
hasta lo inacabable.

Dale al aire, cabrero,
hasta que silbe tierno.

Dale al cabrero, monte,
hasta dejarle inmóvil.

Dale al monte, lucero,
hasta que se haga cielo.

Dale, Dios, a mi alma,
hasta perfeccionarla.

Dale que dale, dale,
molino, piedra y aire,

cabrero, monte, astro,
dale que dale largo.

Dale que dale, Dios,
¡ay!
Hasta la perfección.


Miguel Hernández

El mundo de los demás


El mundo es como aparece
ante mis cinco sentidos,
y ante los tuyos que son
las orillas de los míos.

El mundo de los demás
no es el nuestro: no es el mismo.

Imágenes de la vida:
cada vez las recibimos,
nos reciben entregados
más unidamente a un ritmo.

Pero las cosas se forman
con nuestros propios delirios.

Ciegos para los demás,
oscuros, siempre remisos,
miramos siempre hacia adentro,
vemos desde lo más íntimo.

Trabajo y amor me cuesta
conmigo así, ver contigo:
aparecer, como el agua
con la arena, siempre unidos.

Nadie me verá del todo
ni es nadie como lo miro.

Somos algo más que vemos,
algo menos que inquirimos.
Algún suceso de todos
pasa desapercibido.

Nadie nos ha visto. A nadie
ciegos de ver, hemos visto.

Ciegos para los demás,
oscuros, siempre remisos,
miramos siempre hacia adentro,
vemos desde lo más íntimo.


Miguel Hernández.


Uno de aquellos



Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,
una esparcida frente de mundiales cabellos,
cubierta de horizontes, barcos y cordilleras,
con arena y con nieve, tú eres uno de aquellos.

Uno de aquellos,
uno de aquellos,
si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,
tú eres uno de aquellos.

Las patrias te llamaron con todas sus banderas,
con todas sus banderas,
con todas sus banderas.
Tú eres uno de aquellos:
un alma sin fronteras.

Las patrias te llamaron con todas sus banderas,
que tu aliento llenara de movimientos bellos.
Quisiste apaciguar la sed de las panteras,
y flameaste henchido contra sus atropellos.

Las patrias te llamaron con todas sus banderas,
con todas sus banderas,
con todas sus banderas.
Tú eres uno de aquellos:
un alma sin fronteras.

Con un sabor a todos los soles y los mares,
tu majestad de árbol que abarca un continente.
A través de tus huesos irán los olivares
abrazando a los hombres universal, fielmente.


Miguel Hernández

El Hambre



Tened presente el hambre: recordad su pasado
turbio de capataces que pagaban en plomo.
Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,
con yugos en el alma, con golpes en el lomo.

El hambre es el primero de los conocimientos:
tener hambre es la cosa primera que se aprende.
Y la ferocidad de nuestros sentimientos,
allá donde el estómago se origina, se enciende.

El hambre…
Tened presente el hambre.

Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos
donde la vida habita siniestramente sola.
Reaparece la fiera, recobra sus instintos,
sus patas erizadas, sus rencores, su cola.

Arroja los estudios y la sabiduría,
y se quita la máscara, la piel de la cultura,
los ojos de la ciencia, la corteza tardía
de los conocimientos que descubre y procura.

Entonces solo sabe del mal, del exterminio.
Inventa gases, lanza motivos destructores,
regresa a la pezuña, retrocede al dominio
del colmillo, y avanza sobre los comedores.

Se ejercita en la bestia, y empuña la cuchara
dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.
Entonces sólo veo sobre el mundo una piara
de tigres, y en mis ojos la visión duele y pesa.

Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera
hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.
Yo, animal familiar, con esta sangre obrera
os doy la humanidad que mi canción presiente.

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

Miguel Hernández

Sólo quien ama vuela



VUELO

Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar... Pero ¿quién ama? Volar... Pero ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otros como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir: apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de batirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.

Miguel Hernández, 1910-1942.




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Hijo de la luz y de la sombra




Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.

Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.

Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodia.

La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.

Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.

Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodia.

Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.
Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.

Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodia.

Eres la noche, esposa; yo soy el mediodía.

Miguel Hernández



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lunes, 8 de marzo de 2010

Vergüenza



Grupo Femenino Newen - Verguenza Texto: Gabriela Mistral Música: Sandra Jería (Grupo Newen) Disco: Fuerza de Mujer


Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje el río.

Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano...

Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana, al descender al río,
la que besaste llevará hermosura!


GABRIELA MISTRAL

miércoles, 24 de febrero de 2010

Revista Sayenco

Eli Tolaretxipi -poeta y traductora de merecido prestigio- se suma a Sayenco. Desde un sueño real, lúcida alucinada, hunde su mano en la verdad doliente más allá de los ciegos filósofos. El poema que nos ha remitido está incluído en su último poemario -el enlace está en la revista.

A partir de ahora las colaboraciones recibidas serán reservadas para el próximo número -ya contamos con algunas.


Taller Literario Del Liceo Gabriela Mistral De