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viernes, 3 de julio de 2009

Impossível

Disseram-me hoje, assim, ao ver-me triste:
“Parece Sexta-Feira de Paixão.
Sempre a cismar, cismar de olhos no chão,
Sempre a pensar na dor que não existe…

O que é que tem?! Tão nova e sempre triste!
Faça por estar contente! Pois então?!…”
Quando se sofre, o que se diz é vão…
Meu coração, tudo, calado, ouviste…

Os meus males ninguém mos adivinha…
A minha Dor não fala, anda sozinha…
Dissesse ela o que sente! Ai quem me dera!…

Os males de Anto toda a gente os sabe!
Os meus …ninguém… A minha Dor não cabe
Em cem milhões de versos que eu fizera!…

Florbela Espanca.



IMPOSIBLE

Alguien me dijo ayer, al verme triste:
pareces como un viernes de pasión,
siempre escarbar heridas sin cerrar,
siempre rumiar dolor que ya no existe.

¿Qué es lo que tienes, que andas siempre triste?
Debiera estar contenta y no pensar;
cuando se sufre aconsejar da igual
si el corazón no acierta ni a olvidar.

Si los males ninguno me adivina,
de dolor que griten las esquinas,
quién sabe lo que siente, ay, quién supiera!

Los males de él, que todo el mundo sabe,
los míos ninguno y mi dolor no cabe
ni en cien millones de versos que le hiciera.


viernes, 29 de mayo de 2009

La aurora de Nueva York


La musicalización del poema, de Enrique Morente, no aparece desde el principio, sino después de un minuto y medio.



LA AURORA

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.


Federico García Lorca, 1929-1930




Chico Buarque y Raimundo Fagner, en portugués.

miércoles, 27 de mayo de 2009

La saeta

¿Quien me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

(Saeta Popular)

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la Cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Antonio Machado










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